Miguel Veny Torres

A LAS ISLAS BALEARES SÓLO DE VACACIONES

Miguel Veny | 27 Abril, 2010 16:06

     Hace unos días escribí «Siempre lo he dicho: para vivir en Mallorca hay que salir mucho de ella, deleitarse con sus hermosos paisajes y, sobretodo, saber reírse de uno mismo», palabras que pueden dar pie a multitud de diferentes interpretaciones, a sensaciones que bien se pueden considerar contradictorias y, por supuesto, a actitudes que sólo se forjan en el noble conocimiento que siempre da el viajar. Confieso haberme creído huérfano o casi huérfano de éstas palabras hasta que he leído lo dicho por el dibujante Pere Joan «Si no soy de los míos, ¿cómo voy a ser de los otros? » y el análisis que hace de ello Román Piña Valls «Una versión resumida de este lema "No soy de los míos", podría ser utilizada indistintamente por quienes descreen del nacionalismo y quienes se rebelan contra todo sectarismo, sea mafia política o club de cerebros interpuestos (léase borregos) ». O el acierto de Marta Zoreda cuando nos dice -hacía mucho tiempo que no me identificaba tanto con una opinión como lo he hecho con la escrita por Marta en su artículo «¿Existe vida después de la corrupción?»-: «Unos nos han robado el dinero y les hemos dejado hacer. Y los otros nos están robando el progreso económico, artístico, científico, empresarial y cultural y también les dejamos hacer. Todos nos roban algo y a todos les dejamos robar (...) En nombre de la precisión jurídica, el juez Castro debería de haberlo recogido en su auto: el señor Matas ha venido a burlarse de los simples y bobalicones mortales de Mallorca. Se burla el señor Matas y se burlan los demás. (...) Eso es lo que somos y en lo que nos hemos convertido: una troupe de bobalicones. El dato positivo es que queda poco por robar. Ya nos han robado el paisaje, la educación, la cultura y los valores estéticos y morales que daban categoría y valor a nuestra ciudad y a nuestra isla. Han desertizado el centro histórico, han fosilizado los museos, han convertido las fiestas patronales en un nauseabundo botellón y han fomentado la vulgaridad en todas sus formas posibles, tanto en el ámbito turístico como en el comercial o cultural. Han suprimido la excelencia, han encumbrado a los mediocres, los trepas, los paniaguados, los inmorales, los vividores. Han menospreciado y apartado de la escena pública a cualquiera que pudiera hacer valer su superioridad intelectual y moral, han arrinconado a los sabios cuya independencia no han podido comprar, y lo mejor que cabe decir de ellos es que su labor de destrucción de la excelencia ha sido excelente». Sensaciones, todas ellas, que me ayudan a apuntalar lo que pocos dicen y otros muchos que lo saben pretenden negar: Mallorca es una sociedad extremadamente hermética en la que sólo sirven los apellidos, el lugar de nacimiento y su lengua. Aquí ni izquierdas, ni centro, ni derechas, sólo «sa roqueta». Y es más que cierto que con este limitado extracto ninguna sociedad puede pretender alcanzar un mínimo nivel en lo referente a intelectualidad, cultura y progreso. Quizás, esta imagen es la que pretende esconder Jaume Garau, director general de fondos europeos (PSIB), cuando dice «Ninguna región de la Unión Europea quiere a Baleares de socio».

Palma, 27 de abril de 2010

http://perso.wanadoo.es/venytorres/index.htm

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