Miguel Veny Torres

FREELANCE

Miguel Veny | 20 Diciembre, 2009 21:21

     Desde que tengo uso de razón he intentado, y creo haberlo conseguido, vivir y comportarme como freelance -etimológicamente: caballero que no sirve a ningún señor-. Además viajo lo suficiente -para muchos «demasiado» y para mi «poco»- para recrearme y, por supuesto, aprender de lo que tan bien definió Sterne: “Un hombre que viaja, es un hombre que espera”.

     Si me pidieran una instantánea de la Autonomía Balear se resumiría en tres palabras: corrupción, poder y nacionalismo. Es triste pero así lo veo yo.

     Vivimos en una Autonomía al que su Govern no le sonaría, o le sonaría a chino, la reflexión de Salvador Alemany: “En la crisis, hay que tener menos miedo al resultado electoral y ser responsable con los ciudadanos”. Cosa nada de extrañar cuando vivimos en una sociedad en la que un primer espada mediático, como es Matías Vallès, nos señala: “Recuerden siempre que su problema no es el mallorquín, si no los mallorquines”. Y Miguel Dalmau añade: “De ellos sólo pueden hablar ellos mismos, igual que reirse, entenderse, aceptarse o matarse. Los demás, por lo visto, carecemos de instrumentos y de legitimidad para hacerlo. Curioso pueblo este”.

     Curioso y detestable, cuando a través de las urnas elige como representante político a personajes tales que hacen que Francisco Villalonga escriba: ”En países con larga tradición democrática, por mucho menos de lo que se imputa a algunos de nuestros diputados, con su presidenta a la cabeza, cualquier político haría sus maletas y jamás osaría volver a presentarse a unos comicios. Por dos razones: por vergüenza y porque jamás su partido le permitiría regresar a las listas de candidatos”.

     Quizás podamos encontrar las causas de tan nefasta conducta a lo que afirma el Financial Times: En los últimos años ha crecido la descentralización y en muchas regiones miran a Madrid como una colonia poderosa. Tanto es así que las primeras voces de alarma sobre la creciente fragmentación de España ya se han hecho sonar, como la de Luis María Ansón, que ha hecho un llamamiento para que los partidos de derecha y de izquierda se unieran en defensa de la unidad de España. El filósofo Fernando Sabater también ha señalado que la descentralización autonómica «ha ido demasiado lejos».

     Es probable que Emilio Sánchez Ulled dé la clave a este desarraigo: “El desconcierto se acrecienta ante la reacción de las fuerzas políticas cuando alguno de sus responsables es investigado: deslegitimación de la investigación atribuyéndola a oscuros fines conspiratorios, ataque personal a los investigadores y, por si fuera poco, indiscriminando cuestionamiento de las instituciones de persecución penal, así como de los instrumentos de investigación, sin importar el perjuicio que ello pueda generar”.

     Es tal la corrupción política balear que Antonio Gala exclama: “¿Quedará impune tanta delincuencia, tantos munícipes, tantos santitos, tantos administradores putrefactos, tantos hijos de puta? ¿No envidaremos a Nueva Zelanda y Dinamarca, los menos corruptos? Yo sí desde luego”.

     Tal ha sido la mala conducta de los isleños que, de nuevo, Matías Vallès, nos recuerda: “La engorrosa partitura «Los alemanes compran Mallorca» será sustituida por una melodía todavía más humillante «Los alemanes venden Mallorca»”.

     Ante tanto desbarajuste y tantos intereses creados encaja a la perfección la frase de Rosa Díez: «El camino del chantaje es útil» pronunciada, como no podría ser de otra forma, dentro del mapa autonómico actual.

Palma, 20 de diciembre de 2009

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