Miguel Veny Torres

EL TURISMO DE AYER, DE HOY Y DE MAÑANA

Miguel Veny | 01 Octubre, 2006 16:26

     Ya se empieza a escuchar el eco de los clarinetes y timbales que nos anuncian que las próximas elecciones autonómicas-municipales están a la vuelta de la esquina. Ha llegado el momento en el que es necesario hablar alto y claro de nuestra industria turística. Tanto es así que, de forma reiterada e insistente, se analizan por los entendidos de la cosa, conceptos como: "calidad", "cantidad" y por desgracia, en menor grado, "originalidad".

     Cada vez que el PIB de nuestras, cada día menos, hermosas Islas se aproxima al de los integrantes de la cabeza de pelotón del viejo continente europeo, las Islas Baleares, por definición económica, son más caras. Hace pocos años, para estos europeos, que son los que nos interesan, comer aquí una abundante y sabrosa paella, regada con un buen vino, era barato, hoy sólo engullir unos sencillos y humildes huevos fritos, es caro. Éste es un simple y sencillo ejemplo que nos ilustra, más que bien, hacia donde nos conduce la tan anunciada y alabada "convergencia europea". En otras palabras: en muy corto plazo de tiempo pasaremos a ser definidos como un destino "maduro y caro".

     Sabemos que todos nuestros potenciales clientes, como todo ser humano, profesan en mayor o menor grado la cultura del ahorro, heredada, como no podría ser de otra forma, de la proliferación de la sabiamente acuñada filosofía "fenicia". Más pronto que tarde, la mayoría de los analistas de Política Internacional, predicen la disminución o desaparición progresiva de los "Cuatro Jinetes del Apocalipsis" en zonas tan sensibles como las costas mediterráneas africanas, el Oriente Próximo y los Países Bálticos. Si es así, por el simple efecto dominó, que originará la siempre tan asimilada filosofía "fenicia", el concepto "cantidad" se reducirá de tal forma y modo, que no tendremos más obligación que rebautizarlo con el nuevo nombre de "una sostenible y prudente cantidad".

     No hace muchos años, las Islas Baleares eran originales, diferentes, calmosas y bellas. Ahora con tanto cemento y asfalto, han llegado a desfigurarse de tal forma que, si se pudieran mirar al espejo, ni ellas mismas se reconocerían.

     Así pues, gozamos de una baja nota en relación al concepto calidad / precio. El número de visitantes se reducirá en un muy corto plazo y de forma drástica. Y entre unos y otros, hemos convertido estas maravillosas Islas en lo más parecido a grandes urbes.

Uno de octubre de 2006
 
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